para tus proyectos
Iván y Eduardo no llegaron a la consultoría avícola desde una escuela de negocios. Llegaron desde el galpón. Juntos operaron una avícola de gallinas a piso en Chile. Vivieron de adentro lo que significa lidiar con mortalidad inesperada, con precios del alimento que suben sin aviso, con la presión diaria de que los números cierren al final del mes.
Aprendieron que el negocio del huevo no perdona la ingenuidad. Que la diferencia entre un proyecto rentable y uno que te asfixia financieramente no está en tener buenas intenciones: está en tener las premisas correctas y en haber modelado los escenarios que nadie quiere ver.
"Si alguien nos hubiera dicho la verdad del proyecto antes de empezar, varias de nuestras decisiones habrían sido distintas."
Esa frase fue el origen de Verum. Un día, revisando el "estudio de factibilidad" que un proveedor de equipos le presentaba a un conocido inversionista, algo quedó claro: ese documento no era un análisis. Era un folleto de ventas disfrazado de consultoría.
Ahí nació la idea. Una consultora que pusiera la verdad por delante, siempre. Que no tuviera nada que vender más allá del criterio y el análisis. Que dijera sin miedo "esto no da" cuando los números no cerraban, y "esto puede funcionar bajo estas condiciones" cuando sí lo hacían.
Verum, en latín, significa verdad. No fue un nombre al azar. Es el compromiso que guía cada estudio que firmamos.